Antiguo broche de porcelana pintado a mano. Mide 5 cm de diámetro.
Estado perfecto.
Los broches pintados a mano en cerámica de Limoges tienen su origen en la reconocida tradición porcelanera de esta región francesa, que se remonta al siglo XVIII. Gracias a la excepcional calidad de su caolín, Limoges se convirtió en un centro de referencia mundial en la producción de porcelana fina. Con el tiempo, los artesanos comenzaron a aplicar estas técnicas no solo a vajillas y objetos decorativos, sino también a piezas de joyería, como los broches. Cada broche es elaborado y pintado a mano, lo que lo convierte en una pieza única, donde se combinan precisión artística, colores delicados y motivos florales, paisajes o escenas clásicas.