Pieza única de mediados del siglo XX: un paragüero oriental de cerámica esmaltada, con 45 cm de altura y 20 cm de diámetro. Su forma cilíndrica y proporciones equilibradas lo convierten en un elemento funcional y decorativo ideal para recibidores, estudios o espacios de transición.
La superficie está decorada con un exquisito motivo paisajístico en azul cobalto sobre fondo blanco marfil, representando escenas tradicionales con arquitectura oriental, montañas, agua y vegetación estilizada. Los bordes superior e inferior están rematados con patrones geométricos y florales que aportan ritmo visual y refinamiento artesanal.
¿Cómo integrarlo en una decoración contemporánea?
Una pieza que combina historia, arte y funcionalidad, perfecta para quienes buscan carácter y autenticidad en sus interiores.