Este sello chileno de 1938 captura la belleza y la diversidad de la flora de Chile, representando los cactus que prosperan en sus áridas regiones montañosas. Los cactus son plantas resistentes y simbolizan la adaptación a entornos desafiantes, una característica que refleja la tenacidad y la vitalidad del país.
Detalles del Sello:
Este sello es más que una representación de la flora chilena; también es un tributo a la naturaleza diversa y a la resistencia de la vida en los entornos extremos de Chile. Es una ventana a la riqueza natural del país y una pieza histórica que refleja la estima de Chile por su entorno natural.