Esta moneda de 50 céntimos de España del 2000 tiene múltiples fallos de acuñación, empieza desde abajo y va arrastrando el material hacia arriba dejando marcada la cara de Cervantes, tiene daños en el pelo y en un ojo, así como múltiples marcas alrededor de la moneda, en la nariz, en la mejilla, toda la cara está marcada por un error de acuñación.