Estatuilla de Baboon
Toth dios de la sabiduría
Material: jaspe rojo natural tallado
Medidas: 11 cm. de alto
Peso: 236 gramos
Colección Privada
Encarnación del dios de la sabiduría y consejeros del dios Sol. Así consideraban los antiguos egipcios a los babuinos, en consecuencia, los adoraban. Estos primates no fueron solo momificados, sino que eran considerados auténticos dioses. De hecho, aparecen en pinturas, relieves, estatuas, joyas...; y son un motivo recurrente a lo largo de tres mil años de historia egipcia.
Los antiguos textos funerarios de las pirámides describen al babuino como «hijo primogénito y más querido por Ra», el dios Sol.
Los antiguos egipcios veneraron a los babuinos a lo largo de toda su historia, y la evidencia más antigua de ello data de 3000 a.C. Se trata de una estatua que representa a uno de estos simios y que lleva inscrito el nombre de Narmer, el primer faraón de Egipto. Los babuinos fueron incluso deificados, ya que se les consideraba manifestaciones vivas de Toth, un dios asociado con la Luna y la sabiduría. El macho de una especie de babuino, el Papio hamadryas (el babuino sagrado), a menudo se ha representado en pinturas murales y en estatuas en posición sedente, con la cola doblada hacia la derecha de su cuerpo. De esta especie eran los babuinos momificados en esa misma posición, y que fueron enterrados con un sudario de lino cuidadosamente envuelto alrededor de sus extremidades y cola.
Los babuinos desempeñaron un papel significativo en el Antiguo Egipto. Estos primates, venerados por los egipcios a lo largo de su historia, eran considerados sagrados y personificaban a Thot, el dios de la sabiduría. Uno de los hallazgos interesantes relacionados con los babuinos es su conexión con el legendario país del Punt.
El Punt fue un socio comercial crucial para el Antiguo Egipto durante más de 1.100 años. Este territorio, ubicado en algún lugar de la región sur del mar Rojo, proporcionaba artículos de lujo, como incienso, mirra, oro, pieles de leopardo y, sí, incluso babuinos vivos. La reina Hatshepsut envió una expedición comercial a esta tierra lejana para adquirir productos exóticos como monos y árboles de incienso.
Pavianfigur
Thoth, Gott der Weisheit
Material: geschnitzter natürlicher roter Jaspis
Maße: 11 cm. Hoch
Gewicht: 236 Gramm
Privatsammlung
Inkarnation des Gottes der Weisheit und Berater des Sonnengottes. So betrachteten die alten Ägypter Paviane und verehrten sie folglich. Diese Primaten wurden nicht nur mumifiziert, sondern galten auch als authentische Götter. Tatsächlich erscheinen sie in Gemälden, Reliefs, Statuen, Schmuck...; und sie sind ein wiederkehrendes Motiv in dreitausend Jahren ägyptischer Geschichte.
Alte Grabtexte aus den Pyramiden beschreiben den Pavian als „den erstgeborenen und liebsten Sohn von Ra“, dem Sonnengott.
Die alten Ägypter verehrten Paviane im Laufe ihrer Geschichte. Die ältesten Beweise dafür stammen aus dem Jahr 3000 v. Chr. Es handelt sich um eine Statue, die einen dieser Affen darstellt und auf der der Name von Narmer, dem ersten Pharao Ägyptens, eingraviert ist. Paviane wurden sogar vergöttert, da sie als lebende Manifestationen von Thoth galten, einem Gott, der mit dem Mond und der Weisheit verbunden ist. Das Männchen einer Pavianart, Papio hamadryas (der heilige Pavian), wurde oft auf Wandgemälden und auf Statuen in sitzender Position dargestellt, wobei der Schwanz nach rechts vom Körper gebogen war. Die Paviane dieser Art wurden in derselben Position mumifiziert und mit einem sorgfältig um Gliedmaßen und Schwanz gewickelten Leinentuch begraben.
Paviane spielten im alten Ägypten eine bedeutende Rolle. Diese Primaten, die von den Ägyptern im Laufe ihrer Geschichte verehrt wurden, galten als heilig und verkörperten Thot, den Gott der Weisheit. Eine der interessanten Erkenntnisse im Zusammenhang mit Pavianen ist ihre Verbindung mit dem legendären Land Punt.
Der Punt war mehr als 1.100 Jahre lang ein wichtiger Handelspartner des alten Ägypten. Dieses Gebiet, irgendwo in der südlichen Region des Roten Meeres gelegen, lieferte Luxusgüter wie Weihrauch, Myrrhe, Gold, Leopardenfelle und, ja, sogar lebende Paviane. Königin Hatschepsut schickte eine Handelsexpedition in dieses ferne Land, um exotische Waren wie Affen und Weihrauchbäume zu erwerben.